En Chile, según los últimos datos publicados por la ACAFI (Asociación Chilena de Administradoras de Fondos de Inversión) a 31 de diciembre de 2020, existen 33 AGF (Administradoras generales de Fondos) que ofrecen 107 fondos de deuda privada que gestionan un volumen de 4.611 millones de dólares, una cuarta parte del volumen invertido en fondos de activos alternativos, que invierten tanto en deuda privada nacional (66% del total) como en deuda privada internacional (34% del total).

Una excelente rentabilidad ajustada a un riesgo acotado, su descorrelación con los mercados de renta fija tradicionales, la visibilidad de los flujos de los intereses recibidos y mitigación de la curva J son algunas de las ventajas que los expertos consultados señalan como factores detrás del desarrollo de este activo alternativo.

Además, el entorno actual ha favorecido su crecimiento. Por un lado, las bajas tasas de interés han impulsado a los inversionistas a buscar yield pero, tal y como señala, Joaquín Aguirre, economista jefe de Sartor FG, la deuda privada “entrega un menor duration, lo que significa un menor riesgo de tasas, algo bastante deseable en el escenario de alzas de tasas que se avecina”.

Por otro, el crecimiento del número de PYMES y sus necesidades de financiamiento alternativas a la bancaria, potenciado por la pandemia, son otros de los motivos que han impulsado el crecimiento de este tipo de activos y lo harán en el futuro.

En este sentido, para Virginia Fernández, gerente de estudios de ACAFI, los fondos de deuda privada juegan un papel fundamental en el crecimiento económico del país: “A medida que han ido creciendo las pequeñas y medianas empresas en Chile, se ha hecho aún más necesario contar con más alternativas de financiamiento, que es justamente lo que hace este tipo de fondos al invertir en factoring, leasing, créditos, mutuos hipotecarios, SGR (Sociedades de Garantía recóprocas) y el sector automotriz. De esta manera, los fondos de deuda privada han ido otorgando mayor liquidez al mercado, lo que repercute de manera positiva en la economía a través de mayor inversión a pymes y, por ende, de la generación de más puestos de trabajo”.

Resiliencia durante el estallido social y la pandemia

Así, sólo durante los últimos tres años, los activos bajo administración se han duplicado, a pesar del estallido social y la pandemia, lo que demuestra la resiliencia de esta clase de activo.

José Correa, gerente de Activa Private Debt del grupo LarrainVial y presidente de la comisión de trabajo de Deuda Privada de ACAFI, confirma el buen comportamiento de la deuda privada durante estos dos difíciles periodos que han sido mitigados, en parte, por las iniciativas del gobierno para contrarrestar los efectos de la crisis.

“Contrario a lo que se hubiera pensado, los deudores han logrado pagar las cuotas de sus créditos, pienso que impulsados en parte por las inyecciones de capital que ha habido durante la pandemia (retiros previsionales, ingreso familiar de emergencia, etc..). Es más, recientes publicaciones muestran que los niveles de morosidad bancarios están en los mínimos de los últimos 30 años, a la par del comportamiento de las carteras de deuda privada”, señala.

La oferta de productos se ha ido adaptando a un perfil de cliente más retail

La tipología de los clientes que invierten en este tipo de activo ha ido evolucionando a medida que el mercado de deuda privada en Chile ha ido creciendo. Así, en principio esta clase de activo estaba reservada a inversionistas institucionales y de alto patrimonio pero la necesidad de buscar alternativas a la renta fija tradicional ha hecho que la oferta de productos se adapte para dar cabida a una mayor demanda de inversionista más retail.

“Esta evolución se ha venido dando en gran parte por una mayor diversidad de estrategias de deuda privada, las cuales en muchos casos se han adaptado para cumplir con las necesidades de plazo y liquidez que este segmento de inversionistas requiere. La creación de fondos evergreen o con ventanas de liquidez ha jugado un rol importante para que este perfil de inversionistas tenga mayor participación.”, explica Dancourt de HMC Capital.

Expectativas de crecimiento de la industria

Hay muchas razones que llevan al optimismo en cuanto al potencial de crecimiento de este mercado relativamente incipiente en Chile comparado con otros mercados más desarrollados. Dancourt, de HMC Capital, confirma la existencia de esta subponderación tanto en inversionistas institucionales como privados. “La asignación de recursos o allocation a deuda privada por parte de los inversionistas en Chile sigue siendo inferior a la que se observa en mercados más desarrollados como el americano donde la deuda privada puede representar 8-10% de los portafolios para muchos inversionistas”.

En concreto, desde Sartor FG esperan un crecimiento anual en el entorno del 10-15% anual para los próximos cinco años. “Vemos un elevado potencial de crecimiento, pues esta forma de financiamiento es incipiente. A raíz de la pandemia, muchas compañías deberían tener problemas para conseguir financiamiento bancario tradicional, por lo que acudir a fuentes de financiamiento alternativo será clave”, afirma Aguirre de Sartor.

“Si bien esperamos un desafiante año 2021, dada la incertidumbre generada por la pandemia del coronavirus, en general estamos optimistas con respecto al crecimiento de la categoría de deuda privada. Los inversionistas han podido comprobar que esta clase de activos ha demostrado ser muy resiliente en momentos de crisis, y que las estructuras bien diseñadas logran entregar rentabilidades atractivas a niveles de riesgo controlados. Esperamos que durante el 2021 se retome el nivel de crecimiento de AUM que la categoría venía mostrando, impulsado tanto por el desarrollo de nuevas estrategias como por el crecimiento de las estrategias actuales (Deuda Hipotecaria, automotriz, Pymes, Facturas, etc)”, concluye Fernández de ACAFI.

Patricia Julià

 

Extracto obtenido de Revista Funds Society N° 27 edición Americas , para más información y otras ediciones de la revista visite Funds Society